miércoles, 7 de octubre de 2009

VOMITOS Y NAUSEAS EN EL EMBARAZO

Aproximadamente ¾ partes de las mujeres embarazadas sufren náuseas y vómitos durante las primeras semanas de gestación.

Se notan los primeros síntomas a los pocos días de identificarse el retraso menstrual, pero, aunque las náuseas pueden mantenerse hasta el final de la gestación, los vómitos suelen desaparecer a las dieciséis o veinte semanas.

Es más frecuente que se produzcan por las mañanas en ayunas, aunque pueden ocurrir a cualquier hora del día, sobre todo cuando se siente hambre o cansancio y también pueden desencadenarse por el olor de algunos alimentos.

Su origen se relaciona con el súbito aumento en sangre de ciertas hormonas, en concreto, de estrógenos y gonadotropina coriónica.
La mayoría de las mujeres aprenden a controlar sus náuseas, pero algunas necesitan tratamiento médico.

Si los vómitos y náuseas son intensos (hiperemesis gravídica), pueden provocar deshidratación, pérdida de peso y ciertos trastornos metabólicos.
En este caso, el médico deberá realizar un examen para asegurarse de que el embarazo progresa con normalidad.
Puede recetarse algún fármaco antiemético para aliviar los síntomas.

Las náuseas y los vómitos moderados, aunque molestos, no suelen presentar ningún riesgo para la salud de la madre o la del bebé.

El tratamiento dietético
El primer objetivo debe ser la reposición de líquidos y electrolitos adecuada a las pérdidas por los vómitos, con cantidades apropiadas de sodio, cloruro, lactato o bicarbonato, glucosa y agua, que se administrarán hasta que se hayan controlado los vómitos.

Esta combinación de sustancias se denomina suero oral y puede adquirirse en farmacias o elaborarse en casa respetando las siguientes cantidades:

1 litro de agua hervida, zumo de 1 ó 2 limones (dependerá del tamaño), 2 cucharadas soperas rasas de azúcar, 2 cucharas de postre de bicarbonato y 1 de sal.

Muchas veces la madre se recupera antes cuando guarda reposo en cama, en una habitación oscura y toma infusiones e incluso fármacos relajantes bajo prescripción facultativa.

Para disminuir la intensidad de las náuseas y los vómitos durante el embarazo: ·
Tome un desayuno ligero por la mañana.
El malestar por la mañana se puede remediar con una galleta o una tostada antes de levantarse. ·

Fraccione la ingesta en 5 ó 6 comidas diarias de poco volumen, cada 2 ó 3 horas para evitar la sobrecarga del estomago y mejorar las molestias digestivas. ·

Evite los dulces y los alimentos o comidas excesivamente grasas. ·

Los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (almidón) como el pan, galletas, biscotes, patatas, arroz, pasta y frutas han de comerse regularmente ya que ayudan a mantener un nivel adecuado de azúcar (glucosa) en la sangre, llenan el estómago y alivian el malestar. ·

La preparación y condimentación de los platos ha de ser suave, sin olores fuertes ya que pueden acentuar las náuseas y los vómitos. · Pruebe a tomar infusiones o comprimidos de jengibre (Zingiber officinale).

Su efectividad ha sido demostrada en las mujeres que sufren vómitos durante el embarazo. · Descanse todo lo que pueda. ·

Haga un poco de ejercicio diario al aire libre. ·

No tome medicamentos sin antes consultar al médico.

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