viernes, 17 de julio de 2009

EFECTO ANTABÚS


Muchas veces habremos oido a alguien decir “estoy tomando antibióticos, así que no puedo beber alcohol” o conocemos anécdota de quien no guardó esa precaución y estuvo un par de días bastante mal.
Esa persona sufrió en sus propias carnes el “efecto Antabus“.

El etanol contenido en cualquier bebida alcohólica es degradado por el hígado para ser posteriormente eliminado por los riñones en forma de agua o por los pulmones en forma de dióxido de carbono.

En el interior de las células hepáticas el etanol sufre una serie de cambios, siendo transformado en sustancias más sencillas e inocuas que sean fácilmente eliminables gracias a la acción de unas enzimas hepáticas, la alcohol deshidrogenasa y la aldehído deshidrogenasa.

La alcohol deshidrogenasa convierte el alcohol en acetaldehido, y la aldehido deshidrogenasa continúa la cadena de reacciones para formar dióxido de carbono y agua que se eliminan con la respiración y la micción.

Existen sustancias que al ser ingeridas consiguen alterar la aldehido- deshidrogenasa, lo que impide que el etanol se degrade de forma correcta, formándose un producto derivado del él, acetaldehído, que no puede seguir degradándose y se acumula en el organismo.

A la unión de la sustancia a esa enzima y el posterior acúmulo de acetaldehído se le denomina “efecto Antabus”.

Poniendo un ejemplo algo grotesco, es como si hiciéramos la masa de un bizcocho pero no la cociéramos y la tomáramos de esa forma, sin terminar de hacerse.

Ese acetaldehído es un tóxico que provoca malestar general, mareos y vértigos, rubor facial, ojos rojos, palpitaciones, bajada de tensión, náuseas y vómitos.

También pueden aparecer sudoración, visión borrosa y disminución del nivel de conciencia ( una somnolencia bastante profunda, “atontamiento”, etc).

Los medicamentos que provocan estos efectos son, principalmente, antibióticos, como las cefalosporinas y los nitroimidazoles, antimicóticos como la griseofulvina y antidiabéticos como la clorpropamida y el metronidazol, un buen antiinfeccioso ( tiene efecto bactericida y antiparasitario, por lo que se le pone este nombre tan general).

En todos ellos, en los prospectos viene indicado de forma clara que la ingesta de alcohol al mismo tiempo causa el efecto Antabus.

El nombre del efecto proviene de un medicamento, Antabus (nombre comercial) cuyo principio activo es el disulfiram.

Este fármaco se emplea en la deshabituación al alcohol, de modo que el paciente que lo ingiera sufrirá todos los efectos anteriormente mencionado.

Tal como indica el Medimecum, los efectos del disulfiram duran hasta 14 días y son lo suficientemente potentes como para ayudar a quien padezca alcoholismo crónico a abandonar el hábito de beber.
Así que ya saben…si beben, no se mediquen

Nota: este mismo artículo lo pueden encontrar en Museo de la Ciencia y fue revisado al comprobar que tenía algunos errores.