viernes, 23 de febrero de 2007

HACER LAS COSAS POR UNO MISMO Y..... NO PORQUE TE LO DIGAN (CUENTO)



UN NIÑO
Helen Buckley



Una vez un niño fue a la escuela.
El era bien pequeño
Y la escuela era bien grande
Pero cuando el niño
vio que podía ir a su clase
caminando directamente desde la puerta de afuera,
él se sintió feliz
y la escuela no le parecía
tan grande así.


Una mañana,
cuando hacía poco que él estaba en la escuela,
la maestra dijo:
-Hoy vamos a hacer un dibujo
-Bien- penso él.
A él le gustaba dibujar
El podía hacer todas las cosas:
Leones y tigres,
gallinas y vacas,
trenes y barcos...
y tomó su caja de lápices
y comenzó a dibujar.


Pero la maestra dijo:
-¡Esperen! ¡No es hora de comenzar!
Y él esperó hasta que todos estuviesen prontos
-¡Ahora!- dijo la maestra
Vamos a dibujar flores.
A él le gustaba dibujar flores
Y comenzó a hacer bonitas flores
con lápiz rosa, naranja, azul.
Pero la maestra dijo:
-¡Esperen! Yo les mostraré cómo se hacen
-¡Así!- dijo la maestra
y era una flor roja con tallo verde
-¡Ahora sí!- dijo la maestra
Ahora pueden comenzar.

El niño miró la flor de la maestra
y luego miró a la suya
A él le gustaba más su flor que la de la maestra.
Pero él no reveló eso.
Simplemente guardó su papel
e hizo una flor como la de la maestra.
Era roja, con el tallo verde.


Otro día
cuando el niño abrió la puerta de afuera,
la maestra dijo:
-Hoy vamos a trabajar con plastilina.
-¡Bien!- penso el niño.
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina:
Víboras y muñecos de nieve,
elefantes y rabitos; autos y camiones...


Y comenzó a apretar y amasar
la bola de platilina,
pero la maestra dijo:
-¡Esperen! No es hora de comenzar
Y él esperó hasta que todos estuviesen prontos.
-¡Ahora!- dice la maestra.
Nosotros vamos a hacer una víbora
-Bien-, pensó el niño
A él le gustaba hacer víboras
Y comenzó a hacer unas
de diferentes tamaños y formas
Pero la maestra dijo:
-¡Esperen! yo les mostraré cómo hacer
una víbora larga
-¡Así!- dice la maestra
-Ahora pueden comenzar.


El niño miró la viborita de la maestra
Entonces, miro las suyas
A él le gustaban más las suyas que las de la maestra
Pero no reveló eso.
Simplemente amasó la plastilina, en una gran bola
e hizo una viborita como la de la maestra
Que era una viborita larga.


Así y luego
El niño aprendió a esperar
Y a observar
Y a hacer cosas como la maestra
Y luego
El no hacía las cosas por sí mismo.


Entonces sucedió
que el niño y su familia
se mudaron para otra casa, en otra ciudad
Y el niño tuvo que ir a otra escuela.


Esa escuela era mucho mayor que la primera,
entonces había puerta afuera
Para llegar a su salón
El tenia que subir algunos escalones
Y seguir por un corredor largo
Para finalmente llegar a su clase.


Y justamente en el primer día,
que él estaba allí,
la maestra dijo:
-Hoy vamos a hacer un dibujo
-Bien- pensó el niño
Y esperó a la maestra
Para que ella le dijera cómo hacer
Pero ella no dijo nada
apenas andaba por el salón.


Cuando se acercó al niño
Ella dijo: -¿Tú no quieres dibujar?
-Sí- dijo el niño
Pero ¿qué vamos a hacer?
-Yo no sé, hasta que tú lo digas,
-dijo la maestra.
-¿Cómo lo haré? –preguntó el niño.
¿Por qué? –dijo la maestra. –De la manera que tú quieras.
-¿Y de cualquier color? –preguntó él.
-De cualquier color –dijo la maestra.


-Si todos hiciesen el mismo dibujo
y usasen los mismos colores.
¿cómo yo podría saber, quién hizo qué?.
¿y cuál sería de quién?
-Yo no sé –dice el niño
Y comenzó a hacer una flor roja,
con tallo verde.




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