LECCIÓN DE GRAMÁTICA
Un poco de gramática bien explicada....
Hagámoslo circular, vale la pena.
¿PRESIDENTE o PRESIDENTA?
En castellano existen los participios activos como derivados de lostiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar, es atacante;el de salir, es saliente;el de cantar, es cantante;el de existir, existente.
¿Cuál es el participio activo del verbo ser?
El participio activo del verbo ser,es 'el ente'.
¿Qué es el ente?
Quiere decir que tiene...entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denotacapacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agregaal final '-nte'.
Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, nopresidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga.
Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta;se dice paciente, no pacienta;se dice dirigente y no dirigenta.
Nuestros políticos (y muchos periodistas) no sólo hacen un mal uso dellenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de lagramática de la lengua castellana.
Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes.
El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en defensa del género, ya habían firmado
el dentisto,
el poeto,
el sindicalisto,
el pediatro,
el pianisto,
el turisto,
el taxisto,
el artisto,
el periodisto,
el violinisto,
el telefonisto,
el gasisto,
el trompestisto,
el techisto,
el maquinisto,
el electricisto,
el oculisto...
y el policío del esquino...
y, sobre todos... ¡el machisto!
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martes, 17 de marzo de 2009
martes, 20 de marzo de 2007
POR QUE LAS COSAS SE HACEN ASI...

I) La autopaliza de los monos
Un grupo de antropólogos, etólogos y otros científicos colocó cinco orangutanes en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.
Cuando un mono subía a la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo bajaban y lo agarraban a palos.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas, que eran repuestas cada día frescas y aromáticas.
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.
La primera cosa que hizo el orangután nuevo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo.
El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.
Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho.
El cuarto y finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:
"No sé. Las cosas siempre se han hecho así aquí."
Un grupo de antropólogos, etólogos y otros científicos colocó cinco orangutanes en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.
Cuando un mono subía a la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo bajaban y lo agarraban a palos.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas, que eran repuestas cada día frescas y aromáticas.
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.
La primera cosa que hizo el orangután nuevo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo.
El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.
Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho.
El cuarto y finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:
"No sé. Las cosas siempre se han hecho así aquí."
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